El Blog de María Durán

El rayo de la vida

El rayo de la vida

Energías invisibles modificando nuestro estado de salud

Claro que, en realidad, el principio físico no difiere tanto del que hay detrás de la aplicación de la onda corta, los ultrasonidos o la hipertermia tradicional. La gran diferencia es que el bioinfrarrojo es considerado “el rayo dela vida”. Así lo explica el doctor Carlos Nogueira, asesor médico de la empresa japonesa que comercializa en España el Photon Platino, recordando la tradición oriental:

En el mismo momento en que el espermatozoide y el óvulo se encuentran salta una chispa, hay un desprendimiento energético que coincide con el de cada una de las divisiones de la célula en la mitosis (entre 0,2 y 0,09 electrón-voltios), cuya longitud de onda es similar a la de los rayos bioinfrarrojos y a la emitida por la fibra de cerámica infrarroja. Se trata pues de una longitud de onda que se encuentra en la memoria celular del ser humano, nuestro particular rayo de la vida

De hecho el cuerpo humano irradia una energía infrarroja entre 3 y 50 micras en sus procesos metabólicos la mayoría de ellos en torno a 9,4 micras Y la bioinfrarroja está entre las 4 y las 14 micras de longitud de onda. Es pues esa conexión la que explica las ventajas que para la salud tiene este tipo de infrarrojos (y no otros).

 

La interacción entre la fibra emisora de energía bioinfrarroja y las células humanas actúa por partida doble: por resonancia celular y por impulso energético. Para entenderlo basta recordar al cantante de ópera cuando emite una determinada nota que es capaz de provocan por una parte, la resonancia de la estructura molecular de determinados cristales y, por otra, generar una sacudida que consigue desunir sus moléculas produciéndose el llamativo efecto de estallido del cristal.

Las células de nuestro cuerpo tienen un diámetro que oscila entre 10 y 20 micras. Y puesto que en física la frecuencia resonante de un objeto es aproximadamente equivalente a su diámetro la frecuencia resonante para las células normales está en la banda de los infrarrojos lejanos: los bioinfrarrojos. Una resonancia que le sirve a la célula, según explica el Dr. Nogueira. “para recuperar la información trasmitida en el origen de la vida a la célula sobre su comportamiento, sobre su vibración correcta, lo que indudablemente puede contribuir en ocasiones a mejorar el metabolismo celular”.

El segundo gran beneficio de la interacción entre las partículas de la fibra emisoras de bioinfrarrojos viene dado por el impulso energético que permite “sacudir” (hacer vibrar) las moléculas de agua en nuestro organismo. Es preciso no olvidar que somos 60 trillones de células formando un organismo compuesto en un 70% por agua y cuya sangre se compone también de un 85% de agua.

El biólogo Roger Coghill, investigador de referencia a nivel internacional sobre los efectos de la electricidad y el magnetismo en todas las formas de vida (Bioelectromagnetismo) y uno de los científicos que ha trabajado en la investigación del Photon Platino, define así el efecto “sacudida“:

Es en la sacudida donde radica el secreto del Fotón Platino porque sus suaves radiaciones pueden hacer vibrar las superficies de las células delicadamente por medio de la resonancia. ¿Y por qué eso es bueno para las células? Para entenderlo debe intentar imaginar por un momento que usted es una célula. Como célula orgánica usted no tiene ya boca, nariz, ojos miembros o sistema digestivo. Todo lo que usted tiene alrededor es una membrana doble. Por ella deben pasar todos los nutrientes que usted necesita… y salir todos los productos de desecho de su metabolismo. Es decir: la misma membrana debe actuar como ojos orejas, nariz y lengua; sus sensores le dirán que está pasando en el mundo externo. Debe permitir entrar oxígeno para que usted pueda respirar y debe poder expeler el anídrido carbónico para que usted no se ahogue.

E el mundo tecnológico actual hemos introducido muchos productos químicos nuevos para los que la célula orgánica no fue preparada por la evolución.  Productos químicos que se descomponen en soluciones que penetran en nuestros cuerpos Algunas de esas nuevas moléculas son polares, es decir: están cargadas de forma diferente en cada extremo así como lo están algunos de nuestros propios aminoácidos Por esa razón semejantes productos químicos pueden pegarse a otras moléculas o al agua de nuestros cuerpos (recuerda que somos aproximadamente un setenta por ciento agua) procediendo a formar moléculas mucho más grande de lo normal. El efecto de esa polución química es que se hace más dificil para las células alojar nutrientes y arrojar desperdicios a través de la membrana celular.